UNIVERSIDAD DE
SALAMANCA
MASTER EN
ESTUDIOS AVANZADOS EN FILOSOFÍA
ASIGNATURA: Filosofía
del arte conceptual
Profesor: Domingo Hernández Sánchez
Reflexión
sobre el arte conceptual y el cuerpo
teatralizado en el neoexpresionismo alemán a propósito de las lecturas: Decadencia y agonía de la vanguardia de Robert
Hughes y Arte conceptual y mundo
invertido, en La Ironía Estética de Domingo Hernández Sánchez.
Leyson Ponce Flores
Salamanca, 25 de enero de 2013
España
Esta reflexión
pretende desde las lecturas Decadencia y
agonía de la vanguardia de Robert Hughes
y Arte conceptual y mundo invertido, capitulo 8 en La Ironía Estética de Domingo
Hernández Sánchez , relacionar a la danza neoexpresionista alemana con el arte
conceptual una vez que se instaura como una resignificación de las metáforas de
las vanguardias. Puntualizando diferencias
y semejanzas en las experiencias
de la plástica y la danza para contribuir de esta manera con la investigación
del Trabajo Final del Master como es:
Del Cuerpo Teatralizado en la
posmodernidad
Interpretación hermenéutica sobre la metaforización del
cuerpo como imagen en movimiento y pensamiento estético en la posmodernidad, en
la premisa de la Consagración de la Primavera de Pina Bausch y en diálogo
permanente con Paul Ricoeur, y George
Dídi-Huberman.
Situándonos
en el lenguaje de la danza
Este análisis lo escribo no desde la
distancia que impone el objeto de estudio: sea éste el desconocimiento de lo
que significa danza contemporánea neo expesionista o posmoderna y su relación
con el lenguaje donde tiene su origen.
Por el contrario, en mis estudios de
especialización en composición coreográfica en la Folkwang Hochschule
Essen, conviví durante cinco años con esta experiencia de movimiento y de
lenguaje, y pretendo desde esa ubicación reflexionar desde el adentro de una
experiencia tan intangible que dificulta siempre su comprensión.
Particularmente la coreógrafa más emblemática de este estilo de danza; Pina Bausch[1] y sus discípulos, fueron mis maestros y
mayores referentes. Por ello, ahora, distendido el tiempo para volver a los
orígenes y no olvidar en el sentido de síntoma
Nietzscheano (y permítame esta metáfora), acercarnos a una
relación que propongo como disertación
o problema como es la danza como
experiencia conceptual: que me distancia y que me aproxima a esta afirmación.
El capítulo de Robert Hughes, editor
artístico de Times Magazine Decadencia y
agonía de la vanguardia nos plantea
el problema de la muerte y agotamiento de las vanguardias luego de un proceso entrópico:
es decir de florecimiento y desmembramiento del arte donde la actividad creadora
estaba sometida al mercado y la desmaterialización de la obra convertida solo en concepto.
Es importante señalar que parte de esta
decadencia esta asociada a un cambio de paradigma en la relación de la obra de
arte con el poder; es decir, que el mercado determinará lo que se muestra. The
Henry´s Show del artista Henry
Geldzhaler en 1070, en New York, marca el inicio de un nuevo período donde el
mercado va a imponer las pautas, paradójicamente Geldzhaler en alemán es la
unión de dos conceptos como son dinero y pago. A partir de 1970 la abolición de
la obra como materialización, producirá una fractura en el rico acontecer de
las vanguardias. Ya el arte no será una posesión y esta idea estancará las
vanguardias como arte conceptual.
Quiero ahora proponer un paralelismo con
las vanguardias en la danza, particularmente con el movimiento expresionista
alemán liderado por Kurt Jooss, Rudolf Von Laban y Josehf Leeder. No siempre en
todas las artes las vanguardias han acaecido históricamente de la misma manera.
Los focos esenciales de las vanguardias de la danza se dan en dos culturas muy
disímiles como son Alemania y Norteamérica, pero centraré el análisis en Alemania
por ser el país que detonó dos guerras mundiales y que configuro a través del
sentido de las emociones un constructo muy complejo sobre lo terrible de la
realidad, en una incesante exégesis de las angustias, tal es el ejemplo de la coreografía
La Mesa Verde de Jooss en 1932: Obra donde alrededor de una gran mesa,
muchos hombres con máscaras grotescas simbolizando los políticos determinan el
destino de la humanidad envuelta en una gran guerra. Particularmente la ruptura con la modernidad
fue establecer un espacio reflexivo donde gestar la las emociones del hombre
contemporáneo dentro de un ámbito tan experimental donde la creación en danza se podía definir como
una investigación productora de conocimientos más allá de los afectos en
constante denuncia de lo social y lo político.
A continuación un fragmento de la obra. La primera escena. Los políticos decidiendo el destino del hombre: la guerra
Considero que parte de esa agonía que
proclamó Hughes en la plástica se da en la no
elaboración de un lenguaje artístico que propiciara nuevos mercados como los
antecedidos en la pintura americana antes de los 70. Las vanguardias son un
espacio para la experimentación y toda experimentación puede llevar al mero
hecho de innovar solamente o de innovar y crear lenguaje. Digamos que acaeció
un cambio paradigmático y Hughes quién muestra un claro sesgo en su artículo de
rechazo total al arte conceptual, es victima de su propia impotencia a no poder
como crítico interpretar los nuevos cambios. Es contradictorio pero el arte
conceptual al desmaterializar el objeto, desmaterializa el lenguaje representado,
dejándolo solo como idea, y pienso que esto ha podido ser una de las partes de
la problemática de la muerte de las vanguardias: La interpretación del lenguaje
como idea.
Con la danza expresionista observamos que
se da un proceso de teorización del movimiento muy importante a través de la
kinetografía o escritura del movimiento instaurado por Laban, igualmente define espacialmente las múltiples
direccionalidades del cuerpo en el espacio (Icosaedro). Es decir que la conceptualización
del movimiento se convierte en un proceso científico cuando se plantea al
cuerpo sumergido en un icosaedro imaginario y se determinan los planos del
mismo ya en relación a una dirección movible. El más puro sentido de la lógica
espacial del adentro y el afuera: conciencia y autoconciencia. La
conceptualización en las vanguardias expresionistas revitaliza la idea y le es
vital su encarnación como movimiento. A diferencia del arte conceptual en la
plástica que busca su exterminio. Cuando reflexionamos sobres las prácticas, en
esencia tengo que plantearme que el arte de la danza o mejor dicho ninguna
producción de arte esta exenta de conceptos. La definición de arte conceptual
entendida como una forma de etiqueta quizás define con mayor puntualidad es que
estamos frente a las obras visuales como una propuesta de desmaterialización y
apología de la idea. Es decir, como la
obra que nos mira desde el adentro, desde la misma conciencia.
Los años sesenta invierten los géneros y
son ahora tres mujeres Susan Linke, Reinhild Hoffman y Pina Bausch quienes
retomando las bases del expresionismo y ya ahora categorizadas como neo
expresionismo acentuaran la conceptualización del movimiento desde el habla. El
idioma alemán declina y el verbo principal se coloca al final de la oración cuando
esta subordinado a esta, con ello quiero enunciar además un principio antropológico y es que se baila
como se habla, por ello las secuencias corporales o danzadas están
caracterizadas por una acentuación del movimiento al final de la estructura coreográfica
y esto se da como una repetición del verbo. Para mi no existe una relación más
conceptual que ésta en el movimiento, no obstante y diferenciándolo del arte
conceptual tradicional planteado en el artículo de Hughes como las propuestas
híbridas o manifestaciones artísticas hibridas; la danza y lo que deja como resto en su
carácter intangible es precisamente lo que tiene de lenguaje corporal.
Bausch instauró un complejo sistema de preguntas, una forma
de generar una problemática que elaboraba con sus bailarines como metodología para improvisar con sus cuerpos. De su nutrido grupo de interpretes creadores
y provenientes de múltiples
nacionalidades, adicionaba a sus procesos las respuestas provenientes de visiones culturales diversas, logrando de
esta manera crear un sistema meta cultural del cuerpo teatralizado, integrando un nuevo
cultivo o cultura de la diversidad del movimiento expresivo ausdrückbewegung[2].
Apuntando a una posmodernidad donde la
interpretación es una comprensión de lo global y lo diverso, en plena
independencia creadora y de conceptos.
Este paralelismo que establezco con el
arte conceptual, no lo planteo por el mero hecho de generar un paralelismo,
sino con la finalidad de provechar desde ese territorio teleológico que comparten
las artes, y así poder a través de sus
fisuras poder introducirnos en otras categorías de análisis y reflexión.
A continuación el fragmentado presentado en la exposición sobre La Consagración de la Primavera en versión de Pina Bausch y Preljocaj, a propósito del legado de las vanguardias en la danza neo expresionista
Y cerramos con Dimitris Papaioannou
A propósito del capítulo 8 Arte
conceptual y mundo invertido, en La Ironía Estética de Domingo Hernández Sánchez.
“El origen de la
danza es un exceso de vida”
Paul Valéry
La danza
labora en lo sobrante de la vida, sin ese espacio sobrante sería solo
vida sin excesos. Por eso la danza se sobrepone a una vida limitante, porque es
en ese “extra” donde trasciende lo
ordinario rompiendo con el tiempo en su
linealidad, creando un sobre tiempo en
su energía y con ello movimientos que intentan constantemente llenar el espacio de la incertidumbre.
¿Deberá entonces entenderse lo que está más allá
de la vida como la muerte misma?.
Podemos
comprender lo que sobra como un “resto” que
utiliza la vida para que la expresión más pura del movimiento descubra formas vitales del
inconsciente como códigos de un lenguaje del alma. La danza entonces es vida en
la vida, no acepta el habla de la conciencia, utiliza ésta
para editar los sonidos de un discurso que visualiza su contenido en la
trascendencia, como un rebote, como un desafío a librar en tiempos de contrastes y de esquizofrenia de la
información.
La frase que ha motivado el inicio de esta reflexión
ha partido del análisis que hiciera Paul Valéry sobre el arte del movimiento.
No nos deja de maravillar su ubicación en la
metáfora del espacio cuando nos sitúa en el exceso como una extra fuerza
creadora, como trabajo de todos los sentidos, más allá del cuerpo: en la
resonancia.
Si bien el acto de observar la danza ha generado en
grandes pensadores la inquietud de dialogar con ella desde la palabra como una
prolongación del movimiento, la expresión de lo indecible no deja de ser un
acertijo de múltiples interpretaciones y nos ubica en la gran paradoja de
comprender que nombrar la danza tiene el pecado de limitar la trascendencia de
su configuración. Es decir lo que Hegel denominó el mundo invertido. Hablar
desde la experiencia real para comprender el mundo ideal.
Paul Ricoeur, a propósito del lenguaje
instaura tres momentos que llama:
referencial, dialógico y
reflexivo y que una hermenéutica del mismo tiene una ambición
veritativa. También señala que debemos
considerar todos los signos como mediaciones de una experiencia. En cuanto a lo
referencial denomina mimesis o representación I, porque es allí donde se
intenta tener comprensión previa del mundo y sus referentes. En lo dialógico o
mimesis II, se establece la relación con el otro porque resignificamos la
acción semióticamente hablando y como etapa de
reflexión esta la mimesis III donde
volvemos a simbolizar y resignificar el mundo, en una suerte de esfera
hermenéutica gadameriana.
Sobre la interpretación me remito a Gianni
Vattimo[3]
cuando plantea “el problema de la infinitud de la interpretación en
contraposición a la finitud del hombre, que no deja de ser otra cosa que la
vieja disociación hegeliana de entre sí mismo y para sí mismo: la historia del
espíritu”. Ahora resulta interesante eso
que llama Vattimo como saber y hacer refiriéndose a la historia como una
historia enferma por la fractura existente entre hacer y saber. De allí se
puede inferir en el hacer que la danza ha sido una herramienta por la cual en
el intrincado proceso de interpretar la vida, ese hacer no es enfermo en tanto
hacer sea reinventar la historia como una propuesta paradójica donde las
metáforas sean su síntoma y su cura.
Señala el filósofo Domingo Sánchez[4] que
la clave en Hegel está en los procesos. Entendido este proceso como un todo
comunicacional donde obra y receptor dialogan sobre lo real, para aumentar la
dimensión de lo real posible. Ese exceso de Valéry que llama vida también es
análogo al mundo invertido de Hegel. Si la vida es un relacionarse a si mismo
en procesos y experiencia, la danza convoca a un diálogo donde el cuerpo
teatralizado y sus metáforas de la realidad transforman o como dice
Didi-Huberman, “encarnizan” al cuerpo para mostrar lo real, y hacer de esta
relación el movimiento hegeliano de creación y disolución que llama
sencillamente vida.
Bibliografía.
Gregory
Battcock La Idea como Arte. Robert
Hughes. Decadencia y agonía de la
vanguardia. Editorial Gustavo Gilli.1999. pág 143/149
Domingo
Hernández
La Ironía Estética. Capitulo 8 Arte conceptual y mundo invertido, página
177/2001
[1] Coreografa alemana pionera
de la danza neo expresionista. Fundadora del Tanz Wupertal Teater
[2] Ausdrückbewegung. Palabra alemana que denota
la danza expresionista. Ausdrück es lo que emana del ser. Bewegung es
movimiento
[3] Gianni Vattimo Las aventuras de la diferencia. Pensar
después de Nietzsche y Heidegger. Ediciones Península. Traducción Juan Carlos
Gentile. Barcelona 1986. Pág. 56
[4] La
Ironía Estética de Domingo Hernández Sánchez. Capítulo 8. Arte conceptual y
mundo invertido. Página 200.


