domingo, 27 de enero de 2013

Filosofía del Arte Conceptual Ensayo





UNIVERSIDAD DE SALAMANCA
MASTER EN ESTUDIOS AVANZADOS EN FILOSOFÍA

ASIGNATURA:  Filosofía del arte conceptual
Profesor: Domingo Hernández Sánchez

Reflexión sobre el arte conceptual  y el cuerpo teatralizado en el neoexpresionismo alemán a propósito de las lecturas: Decadencia y agonía de la vanguardia de Robert Hughes y Arte conceptual y mundo invertido, en La Ironía Estética de Domingo Hernández Sánchez.


Leyson Ponce Flores
Salamanca, 25 de enero de 2013
España







Esta reflexión pretende desde las lecturas Decadencia y agonía de la vanguardia de Robert Hughes y Arte conceptual y mundo invertido, capitulo 8 en La Ironía Estética de Domingo Hernández Sánchez , relacionar a la danza neoexpresionista alemana con el arte conceptual una vez que se instaura como una resignificación de las metáforas de las vanguardias. Puntualizando diferencias  y semejanzas en  las experiencias de la plástica y la danza para contribuir de esta manera con la investigación del Trabajo Final del Master como es: 

Del  Cuerpo Teatralizado en la posmodernidad

Interpretación hermenéutica sobre la metaforización del cuerpo como imagen en movimiento y pensamiento estético en la posmodernidad, en la premisa de la Consagración de la Primavera de Pina Bausch y en diálogo permanente con  Paul Ricoeur, y George Dídi-Huberman.
             

Situándonos en el lenguaje de la danza
Este análisis lo escribo no desde la distancia que impone el objeto de estudio: sea éste el desconocimiento de lo que significa  danza contemporánea  neo expesionista o posmoderna y su relación con  el lenguaje donde tiene su origen. Por el contrario, en mis estudios de  especialización en composición coreográfica en la Folkwang Hochschule Essen, conviví durante cinco años con esta experiencia de movimiento y de lenguaje, y pretendo desde esa ubicación reflexionar desde el adentro de una experiencia tan intangible que dificulta siempre su comprensión. Particularmente la coreógrafa más emblemática de este estilo de danza; Pina Bausch[1]  y sus discípulos, fueron mis maestros y mayores referentes. Por ello, ahora, distendido el tiempo para volver a los orígenes y no olvidar en el sentido de síntoma  Nietzscheano (y permítame esta metáfora), acercarnos  a una  relación que propongo como  disertación o problema  como es la danza como experiencia conceptual: que me distancia y que me aproxima a esta afirmación.
El capítulo de Robert Hughes, editor artístico de Times Magazine Decadencia y agonía de la vanguardia  nos plantea el problema de la muerte y agotamiento de las vanguardias luego de un proceso entrópico: es decir de florecimiento y desmembramiento del arte donde la actividad creadora estaba sometida al mercado y la desmaterialización de la obra convertida solo  en concepto.

Es importante señalar que parte de esta decadencia esta asociada a un cambio de paradigma en la relación de la obra de arte con el poder; es decir, que el mercado determinará lo que se muestra. The Henry´s Show del artista  Henry Geldzhaler en 1070, en New York, marca el inicio de un nuevo período donde el mercado va a imponer las pautas, paradójicamente Geldzhaler en alemán es la unión de dos conceptos como son dinero y pago. A partir de 1970 la abolición de la obra como materialización, producirá una fractura en el rico acontecer de las vanguardias. Ya el arte no será una posesión y esta idea estancará las vanguardias como  arte conceptual.

Quiero ahora proponer un paralelismo con las vanguardias en la danza, particularmente con el movimiento expresionista alemán liderado por Kurt Jooss, Rudolf Von Laban y Josehf Leeder. No siempre en todas las artes las vanguardias han acaecido históricamente de la misma manera. Los focos esenciales de las vanguardias de la danza se dan en dos culturas muy disímiles como son Alemania y Norteamérica, pero centraré el análisis en Alemania por ser el país que detonó dos guerras mundiales y que configuro a través del sentido de las emociones un constructo muy complejo sobre lo terrible de la realidad, en una incesante exégesis de las angustias, tal es el ejemplo de la coreografía La Mesa Verde de Jooss en 1932: Obra donde alrededor de una gran mesa, muchos hombres con máscaras grotescas simbolizando los políticos determinan el destino de la humanidad envuelta en una gran  guerra.  Particularmente la ruptura con la modernidad fue establecer un espacio reflexivo donde gestar la las emociones del hombre contemporáneo dentro de un ámbito tan experimental donde  la creación en danza se podía definir como una investigación productora de conocimientos más allá de los afectos en constante denuncia de lo social y lo político.


A continuación un fragmento de la obra. La primera escena. Los políticos decidiendo el destino del hombre: la guerra


Considero que parte de esa agonía que proclamó Hughes en la plástica se da en la no elaboración de un lenguaje artístico que propiciara nuevos mercados como los antecedidos en la pintura americana antes de los 70. Las vanguardias son un espacio para la experimentación y toda experimentación puede llevar al mero hecho de innovar solamente o de innovar y crear lenguaje. Digamos que acaeció un cambio paradigmático y Hughes quién muestra un claro sesgo en su artículo de rechazo total al arte conceptual, es victima de su propia impotencia a no poder como crítico interpretar los nuevos cambios. Es contradictorio pero el arte conceptual al desmaterializar el objeto, desmaterializa el lenguaje representado, dejándolo solo como idea, y pienso que esto ha podido ser una de las partes de la problemática de la muerte de las vanguardias: La interpretación del lenguaje como idea.

Con la danza expresionista observamos que se da un proceso de teorización del movimiento muy importante a través de la kinetografía o escritura del movimiento instaurado por Laban,  igualmente define espacialmente las múltiples direccionalidades del cuerpo en el espacio (Icosaedro). Es decir que la conceptualización del movimiento se convierte en un proceso científico cuando se plantea al cuerpo sumergido en un icosaedro imaginario y se determinan los planos del mismo ya en relación a una dirección movible. El más puro sentido de la lógica espacial del adentro y el afuera: conciencia y autoconciencia. La conceptualización en las vanguardias expresionistas revitaliza la idea y le es vital su encarnación como movimiento. A diferencia del arte conceptual en la plástica que busca su exterminio. Cuando reflexionamos sobres las prácticas, en esencia tengo que plantearme que el arte de la danza o mejor dicho ninguna producción de arte esta exenta de conceptos. La definición de arte conceptual entendida como una forma de etiqueta quizás define con mayor puntualidad es que estamos frente a las obras visuales como una propuesta de desmaterialización y apología de la idea. Es decir,  como la obra que nos mira desde el adentro, desde la misma conciencia.  

Los años sesenta invierten los géneros y son ahora tres mujeres Susan Linke, Reinhild Hoffman y Pina Bausch quienes retomando las bases del expresionismo y ya ahora categorizadas como neo expresionismo acentuaran la conceptualización del movimiento desde el habla. El idioma alemán declina y el verbo principal se coloca al final de la oración cuando esta subordinado a esta, con ello quiero enunciar además  un principio antropológico y es que se baila como se habla, por ello las secuencias corporales o danzadas están caracterizadas por una acentuación del movimiento al final de la estructura coreográfica y esto se da como una repetición del verbo. Para mi no existe una relación más conceptual que ésta en el movimiento, no obstante y diferenciándolo del arte conceptual tradicional planteado en el artículo de Hughes como las propuestas híbridas o manifestaciones artísticas hibridas;  la danza y lo que deja como resto en su carácter intangible es precisamente lo que tiene de lenguaje corporal.

Bausch instauró  un complejo sistema de preguntas, una forma de generar una problemática que elaboraba con sus bailarines como  metodología para improvisar  con sus cuerpos.  De su nutrido grupo de interpretes creadores y provenientes de  múltiples nacionalidades, adicionaba a sus procesos las respuestas provenientes de  visiones culturales diversas, logrando de esta manera  crear  un sistema meta cultural del cuerpo teatralizado, integrando un nuevo cultivo o cultura de la diversidad del movimiento expresivo ausdrückbewegung[2]. Apuntando a una  posmodernidad donde  la  interpretación es una comprensión de lo global y lo diverso, en plena independencia creadora y de conceptos.

Este paralelismo que establezco con el arte conceptual, no lo planteo por el mero hecho de generar un paralelismo, sino con la finalidad de provechar desde ese territorio teleológico que comparten las artes,  y así poder a través de sus fisuras poder introducirnos en otras categorías de análisis y reflexión.

A continuación el fragmentado presentado en la exposición sobre La Consagración de la Primavera en versión de Pina Bausch y Preljocaj, a propósito del legado de las vanguardias en la danza neo expresionista



Y cerramos con Dimitris Papaioannou




A  propósito del capítulo 8 Arte conceptual y mundo invertido, en La Ironía Estética de Domingo Hernández Sánchez.

“El origen de la danza es un exceso de vida”
Paul Valéry

La danza  labora en lo  sobrante de  la vida, sin ese espacio sobrante sería solo vida sin excesos. Por eso la danza se sobrepone a una vida limitante, porque es en ese “extra”  donde trasciende lo ordinario rompiendo con el  tiempo en su linealidad, creando un sobre tiempo  en su  energía y con ello  movimientos que intentan  constantemente  llenar el espacio de la incertidumbre.

¿Deberá entonces entenderse lo que está  más allá  de la vida  como la muerte misma?.
 Podemos comprender lo que sobra como un “resto” que   utiliza la vida para que la expresión más pura  del movimiento descubra formas vitales del inconsciente como códigos de un lenguaje del alma. La danza entonces es vida en la  vida, no acepta el habla  de la conciencia, utiliza  ésta  para editar los sonidos de un discurso que visualiza su contenido en la trascendencia, como un rebote, como un desafío a librar en tiempos  de contrastes y de esquizofrenia de la información.


La frase que ha motivado el inicio de esta reflexión ha partido del análisis que hiciera Paul Valéry sobre el arte del movimiento. No nos deja de maravillar su ubicación en la  metáfora del espacio cuando nos sitúa en el exceso como una extra fuerza creadora, como trabajo de todos los sentidos, más allá del cuerpo: en la resonancia.

Si bien el acto de observar la danza ha generado en grandes pensadores la inquietud de dialogar con ella desde la palabra como una prolongación del movimiento, la expresión de lo indecible no deja de ser un acertijo de múltiples interpretaciones y nos ubica en la gran paradoja de comprender que nombrar la danza tiene el pecado de limitar la trascendencia de su configuración. Es decir lo que Hegel denominó el mundo invertido. Hablar desde la experiencia real para comprender el mundo ideal.

Paul Ricoeur, a propósito del lenguaje instaura tres momentos que llama:  referencial,  dialógico  y  reflexivo y que una hermenéutica del mismo tiene una ambición veritativa.  También señala que debemos considerar todos los signos como mediaciones de una experiencia. En cuanto a lo referencial denomina mimesis o representación I, porque es allí donde se intenta tener comprensión previa del mundo y sus referentes. En lo dialógico o mimesis II, se establece la relación con el otro porque resignificamos la acción semióticamente hablando y como etapa de  reflexión esta la mimesis III donde  volvemos a simbolizar y resignificar el mundo, en una suerte de esfera hermenéutica gadameriana.

Sobre la interpretación me remito a Gianni Vattimo[3] cuando plantea “el problema de la infinitud de la interpretación en contraposición a la finitud del hombre, que no deja de ser otra cosa que la vieja disociación hegeliana de entre sí mismo y para sí mismo: la historia del espíritu”. Ahora resulta interesante eso  que llama Vattimo como saber y hacer refiriéndose a la historia como una historia enferma por la fractura existente entre hacer y saber. De allí se puede inferir en el hacer que la danza ha sido una herramienta por la cual en el intrincado proceso de interpretar la vida, ese hacer no es enfermo en tanto hacer sea reinventar la historia como una propuesta paradójica donde las metáforas sean su síntoma y su cura.

Señala el filósofo Domingo Sánchez[4] que la clave en Hegel está en los procesos. Entendido este proceso como un todo comunicacional donde obra y receptor dialogan sobre lo real, para aumentar la dimensión de lo real posible. Ese exceso de Valéry que llama vida también es análogo al mundo invertido de Hegel. Si la vida es un relacionarse a si mismo en procesos y experiencia, la danza convoca a un diálogo donde el cuerpo teatralizado y sus metáforas de la realidad transforman o como dice Didi-Huberman, “encarnizan” al cuerpo para mostrar lo real, y hacer de esta relación el movimiento hegeliano de creación y disolución que llama sencillamente vida.






Bibliografía.


Gregory Battcock La Idea como Arte.  Robert Hughes. Decadencia y agonía de la vanguardia. Editorial Gustavo Gilli.1999. pág 143/149


 Domingo Hernández  La Ironía Estética. Capitulo 8 Arte conceptual y mundo invertido, página 177/2001









[1] Coreografa alemana pionera de la danza neo expresionista. Fundadora del Tanz Wupertal Teater
[2] Ausdrückbewegung. Palabra alemana que denota la danza expresionista. Ausdrück es lo que emana del ser. Bewegung es movimiento
[3] Gianni Vattimo Las aventuras de la diferencia. Pensar después de Nietzsche y Heidegger. Ediciones Península. Traducción Juan Carlos Gentile. Barcelona 1986. Pág. 56
[4] La Ironía Estética de Domingo Hernández Sánchez. Capítulo 8.  Arte conceptual y mundo invertido. Página 200.

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